La
Noche Justo Antes de los Bosques
de
Bernard Marie Koltés, dirigida por Roberto Romei
Temporada
Alta en Timbre4 le ha sumado a la cartelera porteña obras y artistas
de otras partes del mundo de los que sabíamos algo o mucho, pero
que no habíamos tenido la oportunidad de disfrutarlos en escena.
Como los buenos platos gourmet, la programación juega con colores y
texturas contrastantes, todo resulta apetitoso y uno no sabe que
elegir del menú, yo he saboreado bocado a bocado, “La Noche
Justo Antes de los Bosques” de Bernard Marie Koltés,
dirigida por Roberto Romei e impecablemente interpretada por Oscar
Muñoz.
Bernard Marie Koltés escribe esta genialidad en
1976 y se estrena en 1977, en ese entonces Koltés ya ha alcanzado su
plena madurez dramática y esta obra es la prueba de ello. Se trata
de un texto duro, descarnado, profundamente poético que sacude al
público, lo toma por sorpresa y lo enfrenta a un espejo de
inapelable realidad. Soledad, desamparo, alienación y luego, si se
sabe ver, sobreviene el encuentro, la sonrisa cómplice y una tenue
esperanza compartida, porque toda la obra es una metáfora del
reencuentro con el prójimo, que es el próximo, aquel desconocido
que acaba de doblar la esquina.
Una
noche, en una calle cualquiera, en la oscuridad, un hombre intenta
retener, con todas las palabras que es capaz de encontrar, a un
desconocido que ha abordado en una esquina. Le habla de su universo,
un suburbio donde siempre está oscuro, donde se siente extranjero,
donde ya no se trabaja. Le habla de todo, incluso del amor, como
nunca se puede hablar, excepto a un desconocido como aquél,
silencioso, inmóvil.
La
dirección es de Roberto Romei, un verdadero maestro del arte teatral
que ha dirigido en su Italia natal, en Francia, Inglaterra y sobre
todo en España, muy especialmente en Barcelona; el Tantarantana, la
mítica sala de las butacas azules es un poco su lugar. En Romei se
encuentran un par de coordenadas que parecen delinear su mapa de
viaje: son riesgo y encuentro. No se queda en las fórmulas conocidas
y arriesga siempre para lograr una comunión, un encuentro entre la
sonoridad de la escena y el cuerpo del actor y logra cierta
musicalidad en el trabajo del actor. En Youtube pueden verse
fragmentos de algunos de sus trabajos (recomiendo ver el video: “El
aprendizaje” ) y aquí, en “La Noche Justo Antes de los
Bosques”
asume nuevamente el riesgo y logra el encuentro.
En
todas las versiones de esta obra, que es ya un clásico
contemporáneo, el personaje monologa con un otro imaginario que no
está en escena y entonces, tangencialmente, al romper esa “cuarta
pared” es al
público a quien le habla, así
lo involucra y el espectador es
ese otro que dobla la esquina. Pues
bien, en esta puesta Romei redobla el riesgo y fabrica una puesta en
escena de
la que nada puedo anticipar porque la sorpresa es parte del hecho
teatral. Y la comunión entre la sonoridad de la escena y el cuerpo
del actor, lo logra con una acertada articulación del texto, de cada
palabra, hay un
“tempo”,
hay ritmo
en esa manera de hablar,
en la respiración entrecortada del personaje, en su andar
balbuceante,
en su deseo tosco de seducción del otro.
La
interpretación de Oscar Muñoz, como ya dije, es
impecable,
él logra esa comunión extraordinaria de cuerpo y palabra que
le exige Romei y
cuando le preguntamos,
con mi colega Daniel Gaguine,
como había trabajado con su
director este
texto nos
dijo:
-
Romei es un director que trabaja mucho con la energía, con la
biomecánica, con la energía y el movimiento y él me hizo
prácticamente
una partitura, una
partitura física relacionada con la emoción y el cuerpo y yo me
pongo dentro de esta partitura. Y esto me da como una libertad porque
yo voy pasando por colores físicos, por tensiones físicas, por
movimientos relacionados con la emoción y, mientras que esté dentro
de esta partitura que él ha dibujado yo estoy libre ahí
dentro.
-
Y esa energía, en más y en menos, ¿ también se ve modificada por
el ida y vuelta, por el feedback con el público?
-
La partitura es independiente de la relación con el púlico, yo
tengo una energía que es la de la historia, pero las matices sí,
claro, van
en relación a lo que está pasando con el público. Y esta energía,
según el momento, en algunos días tarda más en entrar porque la
cosa está yendo por otro sitio. Es una partitura muy clara, física
y emocional.
-
¿Te
deja lugar para improvisar?
-
Sí, pero no al nivel que me descoloque del nivel físico y
emocional que tenemos construido. Todo está relacionado; cuerpo y
voz está relacionado, es lo mismo.
Cuando
artistas enormes como Oscar Muñoz y Roberto Romei nos invitan al
banquete teatral no hay más que agradecer que tengamos el Festival
Temporada Alta en Buenos Aires Hoy a las 22.30 es la última función
de La Noche Justo Antes de los Bosques” , pero si
usted no llega a verla, le aseguro
que todo lo que se ofrece en el Festival es una delicia que
usted puede saborear; la mesa está servida, no se lo pierda.




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